Cultura

Cultur-ECO

Vanessa Sánchez
22/6/2021

Hola Verdólogo, en esta nueva sección de cultura podrás encontrar entre otros contenidos: lecturas, músicas, exposiciones y un sinfín de información de interés cultural, que esperamos os gusten!

En este primer post os voy a contar un cuento, extraído de un libro que me agencié en "Las Libreras" (mi librería de cabecera hasta sus últimos días de supervivencia) “Cuentos por el Clima” de Magdalena Ronda y Raquel Sánchez Pros, del que seguramente os vuelva a hablar en futuros post porque me encanta!

 

“Érase una vez una tierra hermosa, un río sagrado y un pueblo indígena guardián de las tradiciones antiguas: el pueblo lenca. Ese lugar se llama Honduras y allí nació, vivió y luchó una valiente mujer lenca llamada Berta.

Desde muy joven, Berta peleó por los derechos de su pueblo. En 1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), una organización que trabajaba por la defensa del medioambiente, el rescate de la cultura lenca y por mejorar las condiciones de vida de la población.

Por desgracia, hay países en los que se activista y defensor delos derechos humanos es una labor muy arriesgada. Sucedió que un grupo de indígenas lencas, preocupados por la llegada de máquinas y material de construcción a su región, pidieron ayuda al COPINH. Berta descubrió que se trataba de una alianza comercial  de varias empresas para construir cuatro presas en el río Gualcarque. Estas empresas se habían saltado la ley, pues no habían pedido la aprobación de la comunidad local. Berta y su organización denunciaron el proyecto ante el Gobierno y la comunidad internacional. Como respuesta, la Policía, los militares y las compañías comerciales montaron una campaña en su contra, los persiguieron, los amenazaron e incluso los dispararon cuando protestaban pacíficamente.

La madre y los hijos de Berta tuvieron que abandonar el país. Berta se quedó para seguir luchando e intentó protegerse de las amenazas durmiendo cada día en un lugar distinto…Pero, finalmente, unos sicarios entraron en su casa y la asesinaron.

La muerte de Berta fue como si un grito de dolor saliera de la tierra, del río y del corazón de su pueblo. Ella murió, pero su legado y su lucha siguen vivos.

Berta Cáceres, La Esperanza (Honduras), 4 de marzo de 1973-2 de marzo de 2016.

Si quieres conocer más sobre esta organización, te invito a que visites su web: https://berta.copinh.org/ y si quieres hacerte con el libro, cómpralo aquí.

Querido Verdólogo, como dice nuestro libro: Gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, pueden salvar el planeta.

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